miércoles, 10 de diciembre de 2008

Resultados encuesta num.6

De la sexta encuesta del blog, sobre el sonido de las palabras, no ha havido una clara ganadora, ya que 5 de las candidatas han recibido votos por igual.

En conmemoración de esas cinco palabras las ordeno creando una frase de belleza sin igual:

"La alcachofa sarasa y papanatas hizo explotar una burbuja con la pichurra".

martes, 9 de diciembre de 2008

Cumpleaños feliz

¿Quien cumple años hoy? ¡El Mouse! Si tenéis ahora delante un ordenador (cosa casi segura si estáis leyendo ahora este post) dedicad una tierna mirada al Mouse y decidle con voz sincera, felicidades. 40 Añazos nada menos, 40 años en los que se han llevado muchos golpes, pues cuando algo no funciona, falla, se cuelga o va lento…el Mouse recibe sin ser él el causante.
Así que hoy es el día de limpiar la bolita del Mouse, ponerlo bien elegante y dedicarle un regalito que vaya más allá de las migas de comida que se caen cerca de él.

A continuación algunos ejemplos de este espécimen que es el ratón (de pc no de campo), espero que no os anime a cambiar el vuestro, él nunca lo haría.

Mouse con pezuña para los que están faltos de contacto carnal.

Mouse Internacional


Mouse bolica

Super Mario Mouse


Mouse biónico


Mouse antiestrés

Mouse diesel

Mouse protector

El primer mouse o mouse bricomania

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ecuación vol.2

Si procedemos a lavar a Chewei con agua caliente, le reducimos el tamaño y la mala uva, pero si además repetimos el proceso, añadiendo un poco de mimosín y un poco de esencia de orejas de murcielago, obtenemos a una nueva criatura.
La criatura final mejor no lavarla más por que no le sienta bien el agua.

HERE.

¿Que por qué Chewaka tiene que aparecer en todas las ecuaciones? Pues por que es inicio y final de todo, siempre eterno.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Genios en la sombra

Que difícil era la vida de Vegeta, he pensado hoy mientras desayunaba.
Vegeta nació siendo príncipe de todo un planeta, con lo que ello conlleva. Tenía aduladores todo el tiempo que le recordaban a cada paso lo grande, fuerte y genial que era ser Vegeta, el príncipe de los súper guerreros.
Nadie había más fuerte que vegeta, y si lo había ya se ocupaban de que esto no fuese conocido, ni siquiera por el príncipe.

Pero un buen día Vegeta salió de su planeta y fue a destruir a un enemigo, alguien de su misma raza que había sido desechado del planeta como un despojo. Ese tal Goku no podía ser, ni mucho menos, un enemigo a la altura del príncipe Vegeta. Pero lo fue.
El descastado venció al príncipe, algo inimaginable para Vegeta, y des de ese momento la única obsesión de vegeta fue devolverle el golpe a Goku.
Ni corto ni perezoso hubo de aguantar des de entonces que Goku, no solo fuera mejor que él, sino que además hiciera las cosas el primero. ¿Quien superó la fuerza del súper guerrero primero? Goku. ¿Quien supero la fuerza del súper guerrero que ha superado la fuerza del súper guerrero? Goku. ¿Quien obtuvo antes la brillante y extra larga melena rubia del tercer nivel de súper guerrero? Goku de nuevo. Incluso cuando la cuarta transformación de súper guerrero fue cubrirse el cuerpo de pelo rosa y pintarse los ojos, Goku lo consiguió primero y pareció entusiasmar a todo el mundo.
Vegeta lo consiguió también, pero ya no fue novedad. Siempre a la zaga.
Además no solo hubo de convivir con eso, sino con el hecho de que otros también le superaran: su propio hijo, los hijos de Goku… ¿Cuantos monstruos malvados dejaron que derrotara Vegeta? Un poco de refuerzo positivo ya sabéis, dejamos que mate un monstruo, le damos unas palmaditas y le decimos lo bien que lo ha hecho. Pero nada.
En su ultima etapa recuerdo a un Vegeta con bigote y camisa rosa, muy lejano del primer Vegeta que llegó a la tierra con ansias de de destrucción y esa mirada de “soy el puto amo”. Muy lejos de ese Vegeta que lo único que quería era bronca, que se dejaba poseer por los enemigos para tener una excusa y zurrar a los suyos, lejos de ese vegeta que cuando todos decían vamos ha hacer el plan A él iba a su rollo y hacía, sin avisar, el plan Y, el plan de “Yo mando”.

Vegeta, muchos sabemos que tu estancia en la tierra no fue fácil. Pero que más da, tú naciste príncipe de los súper guerreros y eso no te lo quita nadie.


En la imagen la típica filosofía de Vegeta, "móntate aquí y pedalea".

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Filosofia vegetal Vol. 2

En mi casa hay un diccionario de latín, no se como a llegado allí, pero allí está. Está en el comedor, abierto y encima del armario a modo de objeto decorativo. El otro día por casualidad me fijé en una palabra que aparece en la página por la que está abierto, “oppëdo”.
Según este diccionario “oppëdo” es ventosear ruidosamente en presencia de alguien, algo muy bonito por cierto. Con esto me vino una pregunta de carácter filosófico. Supongo que habéis escuchado alguna vez esa pregunta que dice: “si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oírlo, ¿produce algún ruido?”
Esta definición de “oppëdo” me ha hecho pensar que solo ventoseas cuando hay alguien para confirmarlo y si esta acción ha sido ruidosa. Según mi diccionario, si no hay nadie en tu presencia y si no lo ha escuchado, no lo has hecho (por mucho que su nariz diga lo contrario).
Así que aprovechad los momentos de intimidad en el ascensor, la siguiente persona que suba no podrá acusaros de nada, ni aunque las señales muestren lo contrario, pues no estaba allí cuando lo hicisteis y no pudo escuchar nada.


El color de la palabra "oppëdo" ha estado seleccionado de manera consciente ya que creo si uno de ellos pudiera verse tendría un color parecido.

martes, 2 de diciembre de 2008

Maneki Neko o, ¿que es eso tan hortera?

¿Alguna vez habéis visto por el rabillo del ojo un movimiento continuo y al girar la cabeza habéis encontrado un gato saludando? Estos gaticos chinos se llaman Maneki Neko y se utilizan para atraer la buena suerte y la fortuna. Si alguna vez os habíais preguntado el porqué de la existencia de estas esculturas de tan buen gusto, procedo a aclarar vuestras dudas explicando el origen del Maneki Neko.

Se dice que en el siglo XVII, siglo arriba siglo abajo, había en Tokio un templo con bastantes problemas económicos. Allí vivía un monje con su gato que respondía al nombre de Tama (el gato, no el monje). El monje compartía con Tama su comida a pesar de la pobreza que les rodeaba.
Un día un hombre de gran fortuna se encontraba cazando cerca del templo y estalló una terrible tormenta. El hombre se refugió bajo un árbol y des de allí vio como un gato lo llamaba insistentemente con la pata des de la puerta del templo. El hombre acudió a la llamada felina y unos segundos después un rayo fulminó el árbol donde anteriormente se había resguardado el hombre. En consecuencia el hombre rico se hizo amigo del monje y quiso agradecer al templo que le hubiera salvado la vida, con lo que el templo prosperó a base de Money y ni el monje ni Tama volvieron a pasar hambre.

Des de aquí no puedo confirmar científicamente si estos artilugios funcionan, pero Lewis Hamilton puso uno en la puerta de su casa y su autobiografía, que antes costaba 2 euros, ahora cuesta 24.


lunes, 1 de diciembre de 2008

Underground X

Si alguien espera encontrar a continuación un relato sobre sexo desenfrenado en el subsuelo protagonizado por los hombres topo que se olvide, esto va de otro tema.
A veces me da por pensar, no muy a menudo, pero en ocasiones hay lugares y momentos que me inspiran una reflexión. Todos sabemos que el cuarto de baño es un lugar en que te encuentras a ti mismo y es une scenario perfecto para meditar, pero este pensamiento no me ha surgido allí sino viajando en metro.
En el metro hay algunos enigmas que por más que pienso no llego a atisbar su razón de ser o respuesta, como por ejemplo:

¿Cuánta gente se necesita para conducir un metro? En ocasiones llega un tren con toda una fiesta en la cabina, con cuatro o cinco personas allí embutidas, ¿todas son necesarias?
En otras ocasiones llega un tren con tan solo una persona, y si me apuras puede llegar uno con una sola persona comiéndose un bocata o leyendo un periódico.
Parece ser que para conducir un metro tiene que haber entre cinco o ninguna personas, pero no logro averiguar la solución al enigma.

Otro enigma es el del tiempo. Allí abajo el continuo espacio temporal sigue unas normas distintas al del mundo de arriba. Cada vez que vas a coger un metro de media tienes una espera de 2 minutos, pero después de estación a estación el viaje no dura ni mucho menos dos minutos. ¿Donde está el tiempo que falta?¿ Donde se queda? y sobretodo, ¿Para que se utiliza?

Otro misterio es que sucede con las necesidades fisiológicas de los conductores, que en ocasiones parecen ser muchos (hasta cinco a la vez). Creo que esto va relacionado con esos metros que no admiten pasajeros. Estos metros parecen funcionar bien, por lo menos se mueven y los vemos pasar por la estación, pero no admiten viajeros. Yo creo que es por que el conductor necesita ir al baño.

En las profundidades de la tierra, debajo de la ciudad, hay multitud de misterios sin resolver, estos son tan solo unos pocos.

Hoy mismo en la pantalla de leds luminosos que anuncia la espera del próximo convoy podía consultarse el tiempo que faltaba para la llegada de “Roper Ren”, y no se quien será, pero seguro que no trama nada bueno.